¿Qué tiene que ver la política con todo esto?

Por mucho tiempo, la nutrición ha sido desatendida en los círculos de política pública. Quienes abogan por la nutrición en los países en desarrollo están aprendiendo la forma de integrar el tema a la agenda política y de llevar a cabo acciones efectivas.

En 2006, un programa de CARE diseñado para reducir la desnutrición infantil crónica en 1.200 comunidades del Perú estaba llegando a su fin. Una o dos décadas antes, un programa de este tipo habría consistido principalmente en distribuir alimentos a los hogares. Sin embargo, en línea con las nuevas formas de pensar, CARE se enfocó en abordar en forma coordinada las causas subyacentes de la desnutrición -- no sólo el acceso a los alimentos, sino también el cuidado de las madres y de los recién nacidos, y la provisión de servicios de salud y saneamiento. Cuando el programa terminó, una evaluación reveló resultados gratificantes: la intervención redujo la desnutrición infantil crónica en diez puntos porcentuales en cinco años. Normalmente, la historia terminaría allí.

Sin embargo, en este caso, Milo Stanojevich, director de la oficina de CARE en Perú, no estaba listo para simplemente seguir su camino. CARE había encontrado un modelo que funcionaba. ¿Acaso no debería ser usado más ampliamente --  incluso en todo el país? Stanojevich opina que "cuando se termina un proyecto y su evaluación, uno puede aplaudirse y colocar el trofeo en un estante, o se puede hacer algo distinto al respecto. Nosotros pensamos que ese era el momento apropiado de usar nuestra experiencia para tratar de influir en las políticas gubernamentales".

El gobierno sabía que tenía un problema de nutrición: cerca de uno de cada cuatro niños peruanos tenía un retraso en el crecimiento, y la tasa era aún mayor en las áreas rurales. En la actualidad, se reconoce que un retraso en el crecimiento --baja estatura para la edad— es el indicador más significativo de una desnutrición crónica. Los niños con retraso en el crecimiento a menudo tienen deficiencias cognitivas, son susceptibles a enfermedades, y cuando son adultos ganan menos que los niños que han tenido una buena nutrición. El gobierno peruano había emprendido varias iniciativas para combatir la desnutrición, pero con resultados decepcionantes. A pesar de que la economía del país crecía vigorosamente, la tasa de retraso en el crecimiento de los niños apenas se había movido en toda una década.

Stanojevich juntó a representantes de otras organizaciones no-gubernamentales que habían tenido programas de nutrición parecidos a los de CARE, y que habían obtenido un éxito similar. El grupo decidió crear una coalición formal, la Iniciativa contra la Desnutrición Infantil —Child Nutrition Initiative (CNI) —para hacer de la nutrición el centro de la lucha contra la pobreza, y para compartir evidencias sobre maneras efectivas de mejorar la nutrición. “Más que nada" dice Stanojevich, “necesitábamos el más alto nivel de compromiso político para convertir esta problemática en una prioridad nacional". En otras palabras, era necesario atraer la atención del Presidente.

Resultó que como 2006 era un año electoral, la CNI decidió poner el tema de la nutrición a votación. Miembros de la CNI se juntaron con los candidatos presidenciales individualmente para promover la adopción de una política llamada "5 por 5 por 5". La idea era reducir la desnutrición infantil en cinco por ciento en los niños menores de cinco años, en un plazo de cinco años, y cerrar la brecha de la nutrición entre niños de áreas urbanas y niños de áreas rurales. "Resultó ser una muy buena consigna" dice Stanojevich. “Hubo 18 candidatos en la primera ronda, de los cuales 10 aceptaron el compromiso".

La votación de la primera vuelta presidencial se llevó a cabo el 9 de abril de 2006. Dos meses después, tuvo lugar la segunda ronda entre Alan García y Ollanta Humala -- los dos candidatos principales — y ambos habían ya firmado el compromiso. No importaba quién ganara, la nutrición ya estaba en la agenda.

Según Stuart Gillespie, Investigador Senior del Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias (IFPRI), quien publicó con otros autores un artículo sobre las políticas de reducción de la desnutrición en la revista médica inglesa The Lancet en junio de 2013, si bien antes se consideraba que la desnutrición es un problema que puede ser resuelto con medidas restringidas de atención a la salud, mediante la distribución de ayuda alimentaria o el crecimiento económico, hoy en día es percibida cada vez más como una condición que requiere acciones gubernamentales de gran alcance.

Sin embargo, para poder motivar a los gobiernos a la acción, es necesario integrar el tema de la nutrición en la agenda política — y después lograr que las autoridades tomen las medidas adecuadas. En los últimos años, actores dentro y fuera del gobierno en Perú, así como en otros países tan variados como Guatemala, Bangladesh y Etiopía, han aprendido a navegar en las realidades políticas y a ejercitar las influencias, con resultados a veces notorios sobre la nutrición infantil.

Fundamentos políticos

“Irónicamente, mientras más desnutrición existe en una aldea, más invisible se hace, ya que los niños bajos en altura y peso son percibidos como la norma”. —Stuart Gillespie, IFPRI

Gillespie opina que el tema de la nutrición ha obtenido mayor atención política, en parte porque las soluciones económicas y técnicas por sí mismas han demostrado ser claramente inadecuadas para reducir la desnutrición infantil. Se solía dar por sentado que la nutrición de un país mejoraba a medida que crecía la economía y aumentaban los ingresos, pero la experiencia de India y otros países han desacreditado ese supuesto. El crecimiento económico de India en la década pasada fue uno de los más rápidos del mundo, mientras que su tasa de desnutrición infantil ha permanecido persistentemente alta.

Además, Gillespie señala que "las causas de la desnutrición están en gran medida relacionadas con la política y la gobernabilidad". Los determinantes de la nutrición consisten en seguridad alimentaria (acceso de las personas a alimentos sanos), provisión de cuidados (incluyendo prácticas adecuadas para alimentar a los niños, atención de salud preventiva, estimulación psicosocial) y condiciones ambientales (acceso de las personas a salud, agua y servicios de saneamiento). La nutrición también requiere de las contribuciones de muchos sectores, como los de salud, agricultura, infraestructura y educación — cuya función central no es la nutrición. Por esta razón, se les debe proporcionar incentivos, a menudo a través del gobierno, para que actúen específicamente en beneficio de la nutrición.

Una buena nutrición proporciona muchos otros beneficios — menos enfermedades y menor mortalidad infantil, mayor desarrollo cognitivo y desempeño en la escuela, mayor productividad y mayores ingresos, y menor obesidad — ¿por qué entonces los gobiernos todavía no establecen la nutrición como una prioridad? Gillespie explica que la nutrición sufre de un problema de invisibilidad. No es infecciosa, requiere la intervención de un gran número de actores, y los beneficios pueden tardar en manifestarse más tiempo de lo que dura un mandato político. “Irónicamente”, dice Gillespie, “cuanto mayor es la desnutrición en una aldea, mayor también su invisibilidad, puesto que los niños de estatura y peso bajos empiezan a ser percibidos como la norma".

Gillespie y los otros autores del Lancet opinan que la clave para crear un ambiente en el que se pueda mejorar la nutrición yace en el empoderamiento del conocimiento y la evidencia, el uso de las herramientas de economía política y la gobernabilidad, y el fortalecimiento de la capacidad y de los recursos. Gran parte de la evidencia que apoya las acciones recientes en el campo de la nutrición tiene su fundamento en una serie de artículos del Lancet de 2008, cuyo efecto dominó todavía se siente (ver recuadro).

The Lancet y el nacimiento de un movimiento nutricional global

Había llegado un momento decisivo para la política global de nutrición: en 2008, siguiendo una serie de artículos de 2003 sobre la sobrevivencia infantil en la revista médica inglesa The Lancet, Robert Black, de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Johns Hopkins, lideró un equipo para producir otra serie al estilo Lancet, específicamente sobre nutrición materna e infantil. Black dijo que "en 2003 no teníamos el espacio y no le hicimos justicia al tema de la nutrición".

Entre 2003 y 2008 se aprendió mucho sobre nutrición infantil y puntos de intervención, y la serie de 2008 permitió exponer ampliamente un par de ideas seminales: la importancia de asegurar que los niños tengan una buena nutrición desde su concepción hasta el segundo cumpleaños (los "primeros 1.000 días"), y el consenso de que el retraso en el crecimiento de los niños es el indicador más útil de una desnutrición crónica. Black dice que estas ideas proporcionaron "un enfoque que antes no existía para la programación y la promoción de acciones necesarias".

La serie también sacó a la luz un aspecto poco halagador para la comunidad global de expertos de la nutrición. Black señala que "éramos pronunciadamente críticos de la comunidad de expertos de la nutrición, diciendo que debía coordinarse y enfocarse mejor para lograr un mayor impacto. Esta posición enfrentó una resistencia inicial: ¿quiénes éramos nosotros para decir que ellos no estaban coordinados ni enfocados? Pero rápidamente, la comunidad de la nutrición se dio cuenta de que había algo de verdad en lo que decíamos y empezaron a aunar esfuerzos en formas más coordinadas".

Algunos individuos en las agencias donantes y las Naciones Unidas suscitaron algunas discusiones iniciales sobre cómo coordinar sus esfuerzos en el campo de la nutrición, pero surgieron desacuerdos sobre cómo proceder. Los participantes se encontraron divididos en dos campos: aquellos que veían la nutrición como un problema de salud tratable con soluciones técnicas específicas a la nutrición, y los que la veían como el resultado de fuerzas subyacentes tales como la pobreza y la inequidad. Estas diferencias constituían una amenaza parar la nueva coalición que todavía estaba en su infancia.

En 2009, David Nabarro, representante especial del secretario general de las Naciones Unidas para la seguridad alimentaria y nutrición, se involucró: “Lo que buscábamos era crear una alianza mucho más grande", dice Nabarro, tratando de abarcar tanto acciones específicas a la nutrición como enfoques sensibles a la nutrición. En una serie de reuniones que involucraron donantes, organizaciones de la sociedad civil, gobiernos y agencias de las Naciones Unidas, se llegó a la eventual formación de un nuevo movimiento conocido como Scaling Up Nutrition (SUN), (Fomento de la Nutrición) en el cual Nabarro funge como coordinador.

Liderado por sus países miembros, el Movimiento SUN fue diseñado para alentar un compromiso de alto nivel por parte de los líderes nacionales con respecto a la nutrición, alinear a todos los actores para apoyar las metas comunes, aumentar los recursos internos y externos para la nutrición e intercambiar información sobre lo que funciona. El Movimiento se consolidó en 2009 y 2010 con la participación de algunos países que se unieron tempranamente, incluyendo Uganda y Zambia, dice Patrizia Fracassi del Secretariado del Movimiento SUN. En los dos años siguientes, se unieron decenas de otros países, y el movimiento ahora cuenta con 42 países miembros. Fracassi dice que “existe una masa crítica de personas que creen en la necesidad de un alto nivel de compromiso político y quieren impulsar el Movimiento".

Los países SUN realizan una conferencia telefónica entre las múltiples partes interesadas cada seis semanas para monitorear el progreso de los cuatro procesos principales: desarrollar plataformas que incluyan a los actores múltiples, pasar leyes referentes a la nutrición, alinear a distintos sectores alrededor de metas comunes, y movilizar recursos. Fracassi explica que el rol de la Secretaría del Movimiento SUN no es forjar una presencia permanente en cada país, sino ayudar a los países a acelerar la ejecución de sus políticas y después dejarlos que la rijan por sí solos. “Queremos ver al Movimiento funcionar en el país, y entonces tener una estrategia para la salida de la Secretaría del Movimiento SUN. Queremos que las personas en todos los niveles se sientan parte activa del movimiento.”

Si no hay éxito al principio…

Dos décadas antes de que la nutrición apareciera en la agenda de la comunidad pro desarrollo, Tailandia desarrolló un modelo exitoso para resolver la desnutrición infantil. Durante la década de 1970, surgió una consciencia creciente sobre los costos y los impactos de la pobreza entre el público tailandés, así como también entre los académicos, planificadores y políticos, explica Pattanee Winichagoon, del Instituto de Nutrición de la Universidad Mahidol en Bangkok, quien ha escrito extensamente sobre las políticas de nutrición en Tailandia. Varios médicos tailandeses que estudiaron en Europa y los Estados Unidos en las décadas de 1950 y 1960 volvieron a su país decididos a ayudar a reducir la pobreza y la desnutrición. En los círculos políticos, abogaron por el gasto en nutrición, presentándolo como una inversión en vez de un gasto. Argumentaron que la desnutrición no solo es un problema de salud sino también un resultado de la desigualdad económica. En resumen, la nutrición es un problema de desarrollo y un indicador social.

Esta forma de enmarcar la nutrición resonó entre los responsables de las políticas. En 1977, las autoridades tailandesas redactaron el primer Plan Nacional de Alimentación y Nutrición. El plan se propuso mejorar la disponibilidad de alimentos, la educación en nutrición, y los servicios de salud e higiene. Entre otras cosas, se planteó la necesidad de construir cerca de 1.200 centros de nutrición infantil abastecidos de suplementos ricos en proteínas para los niños desnutridos, y de entregar alimentos suplementarios a los hogares con niños padeciendo de desnutrición severa. Sin embargo, alrededor del tercer año de operación del plan, los datos recolectados en áreas seleccionadas revelaron malas noticias: el plan había fracasado. A comienzos de la década de 1980, el 50% de los niños tailandeses estaban todavía desnutridos — prácticamente la misma cantidad que antes de la implementación del plan.

Muy pronto quedó claro que muchos aspectos del plan nunca fueron implementados porque las agencias locales no coordinaron entre ellas, la planificación se hizo desde arriba hacia abajo y con muy poca participación de la comunidad, y los presupuestos y los planes no fueron adaptados al nuevo sistema.

Sin embargo, el plan sí tuvo éxito en lograr que las autoridades tailandesas se comprometieran a mejorar la nutrición, y los responsables de las políticas volvieron a sus mesas de trabajo.

Cuando Tailandia lanzó su segundo Plan Nacional de Alimentación y Nutrición en 1982, se basó en una nueva idea: es necesario maximizar la participación de las personas para que puedan resolver sus propios problemas. Esta vez, Tailandia reclutó y capacitó a miles de personas para trabajar en las aldeas como voluntarios de salud tratando enfermedades menores y efectuando procedimientos menores, y también comunicadores en salud, para difundir información de salud y nutrición. Los niños fueron pesados cada tres meses, para ser identificados ya sea como normales, o bien como desnutridos en grado leve, moderado o severo. Los niños con desnutrición moderada o severa fueron pesados mensualmente y recibieron alimentos suplementarios preparados en la aldea. Se alentó a las comunidades a producir sus propios alimentos nutritivos mediante el cultivo de huertas familiares o la piscicultura. También se extendieron los programas de almuerzos escolares a 5.000 escuelas en regiones pobres.

Quizás el aspecto más destacable del programa fue su presencia en todo el país. Cada comunicador en salud era responsable de 10-20 hogares, y cada voluntario de salud de 100-200 hogares. Gillespie comenta que "las proporciones fueron acertadas pues la carga de trabajo era manejable". Hacia 1989, cerca de medio millón de comunicadores y 50.000 voluntarios en el área de salud en las aldeas habían sido capacitados y estaban presentes en casi todas las aldeas de Tailandia. Como resultado, los mensajes y el apoyo en materia de nutrición llegaron a casi todos los hogares.

Este enfoque generó resultados rápidos. En solo una década, de 1982 a 1991, la desnutrición infantil en Tailandia cayó de cerca de 50% a solo 17%.

En la actualidad, dice Winichagoon, el programa de nutrición ya no es objeto de atención tan intensa por parte del gobierno, pero los voluntarios todavía participan activamente proporcionando servicios de salud, y “las comunidades todavía tienen mucho interés en la nutrición.” Agrega que "Tailandia todavía tiene tasas de retraso en el crecimiento infantil de 10-15%, pero esto es mucho menos que en otros países de la región. “Ahora necesitamos trabajar más duro para asegurar que los temas de nutrición, tales como la nutrición materna y la importancia de la nutrición durante los primeros 1.000 días de un niño, permanezcan en la agenda".

Si bien el enfoque pionero de Tailandia en materia de nutrición durante la década de 1980 recibió cierta atención, no por ello atrajo imitadores. Desafortunadamente, transcurrieron varias décadas antes de que la nutrición lograra un lugar seguro en la agenda política — globalmente o en otros países.

La capacitación es clave

En India, el retraso en el crecimiento infantil es tan común que parece casi normal: el país tiene más del 40% de los niños con retraso en el crecimiento en el mundo. Maharashtra — el estado más rico y el segundo más poblado de India— tenía un 39 % de niños menores de dos años con retraso en el crecimiento a mediados de la década de 2000.

El impulso hacia el cambio comenzó en 2001 cuando un administrador local enfrentó una tragedia local. V. Ramani era comisionado de la división de Aurangabad en Maharashtra central. Solo a 70 kilómetros de Aurangabad, que es la capital y un próspero centro turístico, 14 niños murieron de desnutrición. Ramani, economista de profesión, señaló que "para ser honesto, en 2001 casi no tenía conocimiento del tema de la desnutrición infantil". Ramani había escogido enfocarse en los temas de salud y educación en la división, y las muertes de los niños abrieron sus ojos hacia una dimensión apremiante en el área de salud pública.

Para abordar el problema de la desnutrición, Ramani se dirigió a la oficina de UNICEF en Maharashtra, que había implementado programas de nutrición en la región por mucho tiempo. También siguió la idea de un amigo en el estado de Orissa que estaba intentando reducir la desnutrición reuniendo datos mensuales sobre el estado nutricional de los niños. En 2002, se lanzó la Iniciativa Marathwada, enfocada en tomar mediciones regulares y frecuentes de los niños, dar consejo a las madres sobre cómo alimentar y cuidar a los niños, y suministrar suplementos nutritivos según fuera necesario para los niños con desnutrición severa.

Parte del desafío enfrentado por Ramani era cambiar la forma en que funcionaba el sistema existente de nutrición infantil. Desde la década de 1970, India contaba con un programa a gran escala diseñado para mejorar la salud y la nutrición de los niños, conocido como Integrated Child Development Services (ICDS) (Servicios Integrados para el Desarrollo Infantil). La Iniciativa Marathwada se propuso re-orientar el enfoque de los trabajadores de los ICDS, de una simple distribución de alimentos, a la toma activa de mediciones de los niños para determinar su situación nutricional. También intentó sentar las bases para una mayor cooperación entre los ICDS y el sector salud.

La Iniciativa Marathwada redujo las tasas de desnutrición severa en 62% en dos años. En 2004, Ramani fue transferido al gobierno estatal y, nuevamente, surgieron informes de muertes infantiles debido a situaciones de desnutrición en una comunidad tribal.

“Noté dos cosas inmediatamente", dice Ramani. “En primer lugar, había una tendencia a culpar a otro departamento como responsable primario de dicha situación. En segundo lugar, no existían datos auténticos actualizados para analizar la situación y precisar las posibles causas. Con la experiencia de Marathwada fresca en mi mente, vi las consecuencias de la falta de coordinación entre estos dos departamentos clave: si no podían siquiera estar de acuerdo en los números, cómo podrían crear una estrategia común para abordar el problema."

Con el apoyo de otros funcionarios dentro y fuera del gobierno, Ramani propuso la idea de una Misión de Nutrición a nivel estatal a Vilasrao Deshmukh, el Jefe del Gobierno del estado. Resultó que Deshmukh provenía de la División de Aurangabad y por lo tanto estaba familiarizado con los éxitos en el ámbito de la nutrición en ese lugar. "Él entendió las implicaciones", apunta Ramani.

La misión fue lanzada en abril de 2005. UNICEF proporcionó apoyo en forma de dinero y capacitación tanto para los ICDS como para los trabajadores de la salud. “Logramos promover una convergencia saludable entre el Departamento de Desarrollo de las Mujeres y los Niños (que estaba a cargo de los ICDS) y el Departamento de Salud Pública", observa Ramani.

Ramani señala que también fue clave la "decisión de que ningún niño con necesidades en Maharashtra quedará desatendido por el sistema de provisión de servicios públicos". Se requirió que los trabajadores de campo registraran, pesaran y monitorearan el crecimiento de cada niño en su circunscripción — una tarea lejos de ser sencilla en un estado del tamaño de Maharashtra donde los 100 millones de habitantes lo hacen más grande que la mayoría de los países.

Ghana se pone seria

En diciembre de 2011, la primera dama de Ghana, Ernestina Naadu Mills, inauguró la entrada de su país al Movimiento Scaling Up Nutrition (SUN). Para Ghana y los otros 41 países que se han unido, el Movimiento SUN puede ser lo que se necesita para forzar un progreso real en el mejoramiento de la nutrición. Edith Tetteh, subdirectora de la Comisión de Planificación del Desarrollo Nacional es el enlace de Ghana con el SUN.

Tetteh señala que en Ghana fue donde se identificó el kwashiorkor —la desnutrición infantil avanzada— en los años de 1930, por un médico que ejercía en un hospital de Accra. Desde entonces, la palabra se incorporó al léxico de la nutrición. En Ghana, la desnutrición en sus distintas formas sigue siendo un problema. Tetteh comenta que "si existe una enfermedad y ha sido diagnosticada, pero durante 80 años no ha habido cura, eso significa que nos falta seriedad.” Con el Movimiento SUN, el país ha realmente decidido hacer algo acerca de la desnutrición infantil".

Dice Tetteh que con la aparición del SUN, se ha promovido la creación de un Plan Nacional de Nutrición y reunido a los distintos sectores involucrados. Ghana está trabajando en campañas de promoción e información al nivel de las políticas, los medios, y las comunidades mismas. Debido a que la Comisión de Planificación del Desarrollo Nacional se reporta directamente al presidente, las actividades del SUN están políticamente bien posicionadas, y los esfuerzos en pro de la nutrición se están extendiendo a escuelas, extensiones agrícolas, clínicas de salud, y otros lugares.

Ghana logró reducir el retraso en el crecimiento infantil de 30% en 1988 a 23% en 2011. Si el país puede reducir esta tasa aún más, va a depender de cómo logrará seguir manejando los diferentes elementos que Stuart Gillespie y sus coautores identificaron en su artículo del Lancet —conocimiento y evidencia, economía política y gobernabilidad, capacidad y recursos— canalizando el compromiso de alto nivel hacia cambios reales en los hogares de Ghana.

La capacitación de los ICDS de primera línea y de los trabajadores de la salud sobre cómo alimentar de la mejor manera a los recién nacidos y niños pequeños fue esencial, dice Ramani: "Creo que la capacitación les hizo reconocer que estaban haciendo un trabajo muy importante, y por primera vez se les prestó atención".

Al final de la primera fase de la misión, en 2010, Ramani se retiró para convertirse en consultor independiente, pero la misión continúa. El retraso en el crecimiento de los niños en Maharashtra cayó de 39% en 2006 a 23% en 2012.

Cambio de rumbo

Los éxitos en Tailandia y Maharashtra apuntan a algunos elementos importantes. En ambos casos, fueron individuos los que incitaron a la acción, dándole visibilidad a una problemática desatendida. Transform Nutrition (Transformar la Nutrición), una iniciativa de investigación liderada por Gillespie, del IFPRI, está estudiando, entre otras cosas, cómo surgen y operan estos "campeones" de la nutrición. Su artículo en el Lancet describe las investigaciones que han demostrado que "un puñado de individuos catalizadores, bien conectados y respetados en sus redes sociales formales e informales", pueden ser clave para el intercambio de información, el reajuste de las percepciones y la resolución de conflictos, sobre todo cuando se toma en cuenta lo fragmentados que pueden estar los diferentes intereses competitivos. En los dos casos se aplicaron también conocimientos e intervenciones nutricionales al nivel de los hogares. Los esfuerzos prácticos para comunicarse con las madres y medir y tratar a los niños fueron muy intensivos en términos de trabajo, pero efectivos. A pesar de que las intervenciones en Tailandia se enfocaron en el sector salud, en Maharashtra la coordinación de diversos departamentos fue crucial.

Estos elementos diversos también entraron en juego en Perú cuando Alan García ganó las elecciones presidenciales en 2006. “Cuando el nuevo Primer Ministro, Jorge del Castillo, hizo su discurso inaugural ante el Congreso" señala Stanojevich, director de la oficina de CARE en Perú, "ratificó su compromiso y señaló que era una prioridad nacional. Estábamos jubilosos". La Iniciativa de Nutrición Infantil vio una apertura y propuso "Diez recomendaciones para los primeros 100 días" exponiendo exactamente cómo el gobierno podía reducir la desnutrición infantil y, de hecho, hizo públicas estas recomendaciones.

Esa tarea también requirió educar a los funcionarios más importantes. "Fue necesario afirmar que ‘si se quiere marcar la diferencia, no se deben repartir alimentos ni construir escuelas o centros de salud’”, señaló Stanojevich. “Lo que se necesita es mejorar los servicios, educar a las madres sobre la forma apropiada de alimentar a sus hijos, mejorar la higiene, el agua, el saneamiento, y promover un mayor desarrollo económico en la comunidad para que aumenten los ingresos". Las propuestas de la Iniciativa de Nutrición Infantil ganaron adherentes porque el grupo tenía evidencias concretas para apoyarlas.

El gobierno inició una estrategia nacional de nutrición llamada Crecer, la cual abordó el problema de la desnutrición enfocándose en el agua y el saneamiento, las prácticas nutricionales y las enfermedades infecciosas. Se reorganizaron 82 programas gubernamentales existentes en 26 iniciativas. Perú también reorientó su programa de transferencias monetarias condicionadas, conocido como Juntos, para combatir la desnutrición.

Los esfuerzos para lograr que los diferentes ministerios y niveles del gobierno trabajaran juntos no dieron como resultado un derroche inmediato de confianza y buena voluntad. Sin embargo, a medida que el gobierno nacional fue promoviendo su estrategia para combatir la desnutrición, las regiones comenzaron a desarrollar sus propias versiones locales, apoyadas por organizaciones de la sociedad civil y por donantes.

En 2007, el gobierno aumentó la meta de reducción de la desnutrición infantil de 5 a 9 puntos porcentuales. En 2011, el nuevo presidente Ollanta Humala elevó la meta aún más, siendo su intención de reducir la tasa de desnutrición a 10%.

“Un día nadie habla de desnutrición, y cuatro años más tarde se convierte en la prioridad número uno en el país y todos hablan de ella", dice Stanojevich. “Es uno de esos clásicos puntos de inflexión donde uno empuja y empuja, y de pronto el mecanismo se echa a andar por sí solo".

Perú todavía no ha alcanzado la meta del 10% propuesta por el Presidente Humala, pero el progreso ha sido extraordinariamente veloz. En los cinco años entre 2007 y 2012, las tasas de retraso en el crecimiento infantil a nivel nacional cayeron en más de diez puntos porcentuales, de 28,5% a 18,1%. En las áreas rurales, donde la desnutrición es más severa, la proporción de niños con retraso en el crecimiento disminuyó de 45,7% a 31,9% —casi 14 puntos porcentuales.

Una oportunidad de acción para los ciudadanos

“Hemos visto verdaderos aumentos en las acciones civiles en pro de la nutrición en todo el mundo". —David Nabarro, Naciones Unidas

En la comunidad nutricional se percibe que la nutrición como tema puede estar alcanzando su punto máximo en términos de atención. “Hemos visto verdaderos aumentos en las acciones civiles en pro de la nutrición en todo el mundo", dice David Nabarro, representante especial de las Naciones Unidas. "Hay una enorme energía en Tanzania, Zambia, India e Indonesia. Lo que se percibía como invisible está cambiando". El 8 de junio de este año, el Primer Ministro del Reino Unido David Cameron fue anfitrión de la cumbre Nutrición para el Crecimiento destinada a atraer donantes y juntar fondos para combatir el hambre y la desnutrición en 20 países objetivo. El evento logró afirmar compromisos por un total de más de US$23 mil millones (US$19 mil millones para enfoques sensibles a la nutrición y más de US$4 mil millones para enfoques nutricionales específicos).

Más allá de las cumbres y los Primeros Ministros, Milo Stanojevich ve la necesidad de solidificar las ganancias políticas centrándose en acciones más locales y de menor escala. Señala que "hay un límite a lo que se puede hacer por medio de las tácticas que nosotros utilizamos". "Lo que nos gustaría hacer ahora es organizar a las mujeres en las áreas rurales para que adquieran consciencia sobre el problema de la desnutrición. Ellas ya adquirieron muchos más conocimientos, pero también queremos que puedan monitorear y abogar para que la participación ciudadana sea más activa. De esta manera, los ciudadanos mismos pueden organizarse y pedir a sus gobiernos locales que atiendan las problemáticas que son importantes para ellos".

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